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FUNDACIÓN CENTRO PARA LA PERSONA

!Ser la Persona que realmente eres¡

Ernesto Rivera González

Occupation
Location
Somos Personas asistiendo psicoterapéuticamente desde el enfoque centrado en la persona.(E.C.P)
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Un curso de milagros

Este es un curso de milagros. Es un curso obligatorio. Solo el momento en que decides tomarlo es voluntario. Tener libre albedrio no quiere decir que tu mismo puedas establecer el plan de estudios. Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado. Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está mas allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

Este curso puede, por lo tanto resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

"Nada real puede ser amenazado
Nada irreal existe
En esto radica la paz de Dios"

Grupo de estudio:
Los Viernes
Centro para la persona.
Chía - Cundinamarca, Colombia. 10.000 pesos aporte mínimo por sesión.




La Persona del mañana

SELECCION DE TEXTOS ACERCA DE GRUPOS DE ENCUENTRO

LA PERSONA DEL MAÑANA

Por Carl Rogers

 

            ¿Quién será capaz de vivir en ese mundo tan extraño? Creo que serán los que tengan una mente y un espíritu joven, que generalmente significa los que también tienen un cuerpo joven. Nuestra juventud, al crecer en un mundo donde imperan las tendencias que he descrito, en su mayoría se convierten en nuevas personas, preparadas para vivir en el mundo del mañana y a ellos se unirán las personas mayores que hayan absorbido los conceptos de transformación.

 

            Evidentemente, esto no ocurrirá con todos los jóvenes. Tengo entendido que muchos jóvenes en la actualidad, sólo se interesan por el trabajo y la seguridad, no están dispuestos a arriesgarse ni a innovar, son meros conservadores a la caza del «número uno». Posiblemente sea cierto, pero éste no es el caso de los jóvenes con que yo entro en contacto. Sin embargo, estoy convencido de que si bien algunos seguirán viviendo en el mundo actual, muchos otros lo harán en el nuevo del mañana.

 

            ¿Cuál será su procedencia? Mi observación me indica que ya existen. ¿Dónde se encuentran? Me los encuentro entre los ejecutivos de las corporaciones, que han abandonado la lucha competitiva de su clase, el aliciente de los grandes salarios y las posibilidades de la bolsa, para practicar una nueva vida más simple; entre los jóvenes de pantalón lejano que desafían la mayor parte de los valores de la cultura actual, para hallar nuevas formas de vida; entre sacerdotes, monjas y religiosos que han dejado atrás los dogmas de sus instituciones, para vivir de un modo más significativo; entre las mujeres que se alzan vigorosamente por encima de las limitaciones que la sociedad les ha impuesto; entre negros, chicanos y otros grupos minoritarios, que abandonan la pasividad de muchas generaciones para afirmarse en una vida positiva; entre los que han participado en grupos de encuentro, que hallan lugar para los sentimientos,

 

además de los pensamientos, en su vida; entre escolares marginados creativos que aspiran a metas más altas que las permitidas en sus estériles escuelas. También me doy cuenta de que vislumbré esta nueva persona, durante mis muchos años como psicoterapeuta, en los clientes que elegían para sí mismos un estilo de vida más libre, más rico y más autodirigido. Éstos son algunos de los lugares donde he encontrado personas capaces de vivir en este mundo transformado.


Las cualidades de la persona del mañana

 

            En mi experiencia, estos individuos tienen algunas características en común. Puede que nadie posea la totalidad de estas cualidades, pero estoy convencido de que la habilidad de vivir en este mundo totalmente revolucionado del mañana se manifiesta por ciertas características. Mencionaré brevemente algunas de ellas, en la forma en que las he visto y experimentado.

 

            1. Sinceridad. Estas personas son sinceras para con el mundo, tanto el interior como el exterior. Se abren a la experiencia, a nuevas formas de ver, nuevos modos de ser, nuevas ideas y nuevos conceptos.

 

            2. Deseo de autenticidad. Encuentro que estas personas valoran la comunicación como medio de expresar las cosas como son. Rechazan la hipocresía, el engaño y los dobles sentidos propios de nuestra cultura. Son abiertos, por ejemplo, en sus relaciones sexuales, en lugar de llevar una doble vida o actividades secretas.

 

            3. Escepticismo en cuanto a la ciencia y a la tecnología. Sienten una profunda desconfianza de la ciencia y tecnología actual, utilizada para conquistar el mundo de la naturaleza y controlar a sus habitantes. Por otra parte, cuando la ciencia —como por ejemplo en el caso del biofeedback— se usa para enriquecer el autoconcienciamiento y el control de la persona por sí misma, son ardientes entusiastas de la misma.

 

            4. Aspiración a la totalidad. Estas personas no gustan de vivir en un mundo de compartimientos: cuerpo y mente, salud y enfermedad, intelecto y sentimientos, ciencia y sentido común, individual y colectivo, cuerdo y loco, trabajo y diversión. Aspiran a alcanzar una totalidad en la vida, con pensamientos, sentimientos, energía física, energía psíquica, energía curativa, todo ello integrado en la experiencia.

 

            5. El deseo de intimidad. Buscan nuevas formas de acercamiento, de intimidad, de fines compartidos. Desean hallar nuevas formas de comunicación en la comunidad, tanto verbal como no-verbal, sentimental como intelectual.

 

            6. Personas-proceso. Son claramente conscientes de que lo que es cierto en la vida es el cambio, de que forman siempre parte de un proceso, siempre cambiando. Aceptan gustosos esta forma de ser arriesgada y se enfrentan al camino del cambio con vitalidad.

            7. Cariño. Estas personas son cariñosas, dispuestas a ayudar a los demás si la necesidad es real. Su cariño es tierno, sutil, ni moralista ni propenso al juicio. Los que «prestan ayuda» profesionalmente les parecen sospechosos.

 

            8. Actitud hacia la naturaleza. Sienten afinidad y cariño por los elementos de la naturaleza. Su actitud es ecológica y el relacionarse con las fuerzas de la naturaleza les produce placer, en lugar de querer conquistarlas.

 

            9. Anti institucionales. Estos individuos sienten antipatía por las instituciones altamente estructuradas, inflexibles y burocráticas. Creen que las instituciones deberían estar al servicio de la gente, no a la inversa.

 

            10. La autoridad interna. Creen en su propia experiencia y desconfían fundamentalmente de la autoridad externa. Elaboran sus propios juicios morales, llegando a desobedecer abiertamente las leyes que les parecen injustas.

 

            11. Las cosas materiales carecen de importancia. A estos individuos les son fundamentalmente indiferentes las comodidades y premios materiales. Ni el dinero ni los símbolos materiales de poder constituyen su objetivo. Pueden vivir en la abundancia, pero también pueden prescindir de ella.

 

            12. El anhelo de lo espiritual. Las personas del mañana son inquiridoras. Intentan hallarle un significado y un sentido a la vida, más allá del individuo. Algunas se abocan a ciertos cultos, pero en su mayoría examinan todos los medios por los que la humanidad a hallado valores y fuerzas que se extienden más allá del individuo. Quieren vivir con paz interna. Sus héroes son personajes espirituales como Mahatma Gandhi, Martin Luther King y Teilhard de Chardin. Algunas veces, en estados alterados de conciencia, experimentan la unidad y armonía del universo.

 

            Éstas son algunas de las características que veo en la persona del mañana. Soy perfectamente consciente de que son pocas las personas que posean todas estas características y sé que lo que describo es una pequeña minoría del conjunto de la población.

 

            Lo interesante es que las personas dotadas de dichas características se sentirán perfectamente a gusto en un mundo consistente sólo de energía en vibración, sin base sólida, un mundo de proceso y cambio en el que la mente, en su sentido más amplio, es al mismo tiempo consciente y creadora de la nueva realidad. Ellos lograrán hacer cambiar el paradigma.

Referencia
Carl Rogers (1980)  El Camino del Ser (A Way of Being). Barcelona: Kairós. p. 186-189

Grupos de Encuentro Hilos Comunes

SELECCION DE TEXTOS ACERCA DE GRUPOS DE ENCUENTRO


Hilos Comunes

por Carl Rogers

 

El facilitador de un grupo que se reúnen forma intensiva puede desarrollar un clima psicológico de seguridad, donde se genera en forma gradual libertad de expresión y disminuyen las actitudes defensivas. En un clima psicológico semejante, tienden a expresarse muchas reacciones de sentimiento inmediato de cada miembro hacia los demás y hacia sí mismo.

 

De esta libertad mutua  para expresar los sentimientos reales, positivos y negativos, nace un clima de confianza recíproca. Cada miembro se orienta hacia una mayor aceptación de la totalidad de su ser emocional, intelectual y físico tal cual es, incluidas sus potencialidades.

 

Con individuos menos inhibidos por la rigidez defensiva, se vuelve menos amenazadora a la posibilidad de un cambio en las actitudes y el comportamiento personales, en los métodos profesionales, y en los procedimientos y relaciones administrativos. (Rogers, R. Carl, 1970, pags14 - 15)

 

Al disminuir la rigidez defensiva, los individuos pueden, en mayor grado, escucharse mutuamente y aprender unos de otros. Se crea realimentación de una persona a otra, en forma tal que cada individuo llega a saber cómo aparece ante los demás, y qué huella deja en las relaciones interpersonales. 

 

El Proceso Grupal


Al principio, existe con frecuenta un estado de consternación, ansiedad e irritación, que obedece sobre todo a la falta de estructura. Solo en forma gradual se pone de manifiesto que la finalidad más importante de así todos los miembros es hallar maneras de relacionarse con otros integrantes del grupo y consigo mismos.  

 

Luego, al explorar paulatinamente, tentativa y temerosamente sus sentimientos y actitudes recíprocos y hacia sí mismos, cada vez les resulta más claro que lo que manifestaron primero eran fachadas, máscaras. Con mucha cautela van surgiendo los sentimientos y personas reales. A medida que las horas transcurren, se agudiza el contraste entre la caparazón externa y la personalidad interna. Lentamente se genera un sentido de auténtica comunicación, y la persona que se ha ocultado con cuidado de los demás muestra, en alguna medida, parte de sus sentimientos genuinos. Por lo general, hasta entonces albergaba la creencia de que estos serían inaceptables para los otros miembros del grupo; ante su gran sorpresa, comprueba que se le acepta más cuanto más real se vuelve. Los más temidos, habitualmente son los sentimientos negativos, pues cada individuo tiene la certeza de que sus celos o su ira no pueden ser aceptados de ninguna manera por otro. Así, pues, es muy común que comience a surgir, poco a poco, una sensación de confianza, y también de cordialidad y simpatía, hacia los demás integrantes. Una mujer dice, en la tarde del domingo: “Si alguien me hubiese dicho el viernes por la tarde que hoy sentiría cariño por cada miembro de este grupo, le habría contestado que estaba loco”. Los participantes sienten una unión e intimidad que no han experimentado ni aun con sus cónyuges o los miembros de su familia, porque han revelado su personalidad de manera más profunda y plena que dentro de su propio círculo familiar.

 

Por lo tanto, en un grupo como este el individuo llega a obtener un conocimiento de sí mismo y de cada uno de los demás más completo que el que logra en sus relaciones sociales o de trabajo habituales. Puede conocer de manera profunda a los otros miembros y su propio ser interior, el ser que, de otro modo, tiende a ocultarse detrás de su fachada. De ahí que en el grupo se relacione mejor con los demás y, más tarde, también en la vida diaria. (Rogers, R. Carl. 1970, Págs. 15 - 16)

 

El Proceso del Grupo de Encuentro

 

. Etapa de Rodeos. Cuando, desde el comienzo, el coordinador o facilitador aclara que se trata de un grupo que gozará de un grado desacostumbrado de libertad, y no de uno donde él asumirá la responsabilidad de la dirección, tiende a producirse un período de confusión inicial, de silencio embarazoso, con una interacción de superficial cortesía, “charla de cocktail – party”, frustración y gran continuidad.

· Resistencia a la expresión o exploración personal.

· Descripción de sentimientos del pasado.

· Expresión de sentimientos negativos.

· Expresión y exploración de material personalmente significativo. Cae en la cuenta de que aquí existe cierta libertad, aunque riesgosa. Comienza a generarse un clima de confianza.

· Expresión de sentimientos interpersonales inmediatos dentro del grupo.

· Desarrollo en el grupo de la capacidad de aliviar el dolor ajeno.

· Aceptación de sí mismo y comienzo del cambio.

· Resquebrajamiento de las fachadas.

· El individuo recibe realimentación. En el proceso de esta interacción libremente expresiva, el individuo recibe muy pronto gran cantidad de datos acerca de la forma en que aparece ante los demás.

· Enfrentamiento.

· La relación asistencial fuera de las sesiones del grupo.

· El encuentro básico.

· Expresión de sentimientos positivos y acercamiento mutuo.

· Cambios de conducta en el grupo.


Referencia

Rogers, Carl. 1970,  Grupos de Encuentro. Buenos Aires: Amorrortu. Págs. 22 - 43)

La Persona que funciona integralmente

SELECCION DE TEXTOS QUE DESCRIBEN E INSPIRAN NUESTRA PRÁCTICA DE LA PSICOTERAPIA

La persona que funciona integralmente

Por Carl Rogers

A continuación intentaré definir las características de este proceso de movimiento, tal como surgen de las personas en tratamiento.

Una mayor apertura a la experiencia

(...) Un aspecto de este proceso que denomino "vida plena" parece ser un movimiento que se aleja del polo de las actitudes defensivas para acercarse al de la apertura a la experiencia. El individuo adquiere mayor capacidad de escucharse a sí mismo y experimentar lo que ocurre en su interior; se abre a sus sentimientos de miedo, desánimo y dolor, así como a los de coraje, ternura y pánico. Puede percibir sus sentimientos y vivirlos subjetivamente, tal como existen en él. Es más capaz de vivir de manera plena las experiencias de su organismo sin verse obligado a impedirles el acceso a la conciencia.

Tendencia al vivir existencial

A mi juicio, una segunda característica del proceso de una vida plena consiste en una mayor tendencia a vivir íntegramente cada momento. (...) Pienso que cada momento es nuevo para la persona que se abre a su nueva experiencia de manera plena y sin defensa alguna. Nunca antes habrá existido la configuración compleja de estímulos internos y externos que existe en este momento. Por consiguiente, esta persona deberá reconocer que "lo que yo sea y haga en el momento siguiente dependerá de ese momento, y ni yo ni los demás podemos predecirlo de antemano". Con frecuencia vemos que los clientes expresan este tipo de sentimientos.

Una manera de expresar la fluidez de este vivir existencial es decir que el sí mismo y la personalidad emergen de la experiencia, que ahora no debe ser distorsionada o moldeada para ajustarse a determinada estructura preconcebida del sí mismo. Esto significa que el individuo se convierte a la vez en observador y partícipe del proceso de la experiencia organísmica, y no se ve obligado a ejercer control sobre él.

Este vivir en el momento no implica una ausencia de rigidez, de organización estricta y de imposición de la estructura sobre la experiencia. Significa, en cambio, un máximo de adaptabilidad, un descubrimiento de la estructura en la experiencia, una organización fluida y cambiante del sí mismo y de la personalidad.

Pienso que esta tendencia al vivir existencial se observa con mucha claridad en las personas que se han embarcado en el proceso de la vida plena; hasta se podría decir que ésta es su característica esencial. Esta tendencia implica descubrir la estructura de la experiencia en el proceso de vivirla. Por otra parte, la mayoría de nosotros incorporamos a nuestra experiencia una estructura y evaluación preconcebidas que nunca abandonamos por completo, y mediante las cuales distorsionamos y simplificamos la experiencia, cuya fluidez dificulta su introducción en nuestros casilleros, cuidadosamente preparados para alojarlo. Una de las cualidades principales de los clientes que veo aproximarse a la vida plena y madura consiste en que abren su espíritu a lo que está sucediendo ahora y descubren la estructura de ese proceso, cualquiera que sea su naturaleza.

Mayor confianza en el organismo

Otra característica que debemos señalar es que la persona que vive el proceso de una vida plena experimenta mayor confianza en su organismo como medio para alcanzar la conducta más satisfactoria en cada situación existencial. (...)

Al elegir el rumbo que adoptarán en una situación determinada, muchas personas se apoyan en ciertos principios por los que se guían, en el sistema nominativo de algún grupo o institución, en el juicio de los otros (...) o en su propia conducta en una situación similar del pasado. Sin embargo, cuando observo a los clientes cuyas experiencias tanto me han enseñado, descubro que esos individuos son capaces de confiar en sus reacciones organísmicas en una situación nueva, porque han descubierto que si se abren a su experiencia, la orientación más útil y digna de confianza consiste en hacer lo que les "parece bien", pues de esa manera hallarán una conducta realmente satisfactoria.

(...) La inclusión de información que no pertenece a la situación presente y la exclusión de los datos que se relacionan con ella son los dos procesos que más a menudo restan confiabilidad al proceso. Cuando el proceso de computación considera recuerdos y enseñanzas como si fueran esta realidad, y no meros recuerdos y enseñanzas, aparecen respuestas de conducta equivocadas. El error también se origina cuando se impide el acceso a la conciencia de ciertas experiencias amenazadoras y, por consiguiente, éstas quedan excluidas de la computación o bien son incorporadas a ella, pero de manera distorsionada. Sin embargo, a la persona que vive una vida plena su organismo le merece absoluta confianza, puesto que utiliza todos los datos disponibles y de esa manera el conjunto resulta más adecuado. Por eso mismo su conducta se aproxima en una medida considerable a la satisfacción de todas sus necesidades: de estímulo, de relación con los demás y otras similares.

En esta evaluación, balance y computación, el organismo no es infalible. Siempre ofrece la mejor respuesta posible según los datos existentes, pero en ocasiones pueden faltar datos. No obstante, la apertura a la experiencia permite corregir rápidamente cualquier error o evitar la prosecución de una conducta insatisfactoria. (...)

A medida que (los clientes que conozco) pueden abrirse más a todas sus experiencias, descubren que pueden confiar en sus reacciones. Si "tienen ganas" de mostrar su enojo, lo hacen y comprueban que esto les produce satisfacción, puesto que al mismo tiempo perciben todos sus deseos de afecto, asociación y relación. Se asombran de su propia capacidad intuitiva para resolver -en función de conducta- las relaciones humanas complejas e inquietantes; sólo más tarde comprenden que sus reacciones internas han sido sorprendentemente eficaces para lograr una conducta exitosa.

Tendencia a un funcionamiento pleno

Me gustaría integrar estos tres elementos de la descripción de la vida plena para estructurar una imagen más coherente. (...) (La persona que goza de libertad psicológica) puede experimentar todos sus sentimientos y éstos le inspiran menos temor; selecciona sus propias pruebas y está más abierto a las que proceden de cualquier otra fuente; se dedica de lleno a ser y convertirse en sí mismo y así descubre que es un ser auténticamente social, dotado de un sentido realista; vive por completo en el momento, pero aprende que ésta es la mejor manera de vivir en cualquier ocasión. Se convierte en un organismo que funciona de modo más integral y, gracias a la conciencia de sí mismo que fluye libremente en su experiencia, se transforma en una persona de funcionamiento más pleno.


Algunas implicaciones

Libertad y determinismo

(...) Podríamos decir que en el momento óptimo de la terapia, la persona experimenta la libertad más completa y absoluta. Decide seguir el curso de acción que representa el vector más económico en relación con todos los estímulos internos y externos, porque ésa es la conducta más satisfactoria. Pero desde otro punto de vista igualmente valedero, podríamos decir que este mismo curso de acción está determinado por todos los valores de la situación existencial. Comparemos ahora esto con la imagen de una persona que posee defensas organizadas: este individuo elige seguir un curso de acción, pero descubre que no puede comportarse tal como lo había decidido; está predeterminado por los factores de la situación existencial, que incluyen sus actitudes defensivas y su negación o distorsión de algunos datos importantes. Por consiguiente, no cabe duda de que su conducta no será satisfactoria; su comportamiento está determinado, pero él no es libre de realizar una elección efectiva. Por otra parte, la persona que funciona de modo integral no sólo experimenta sino que también hace uso de la más absoluta libertad cuando elige de manera espontánea y voluntaria aquello que, por otra parte, también está absolutamente determinado.

No soy tan ingenuo como para suponer que esto resuelve de manera definitiva la oposición entre lo subjetivo y lo objetivo, entre libertad y necesidad. a pesar de ello, pienso que cuanto más plena sea la vida de una persona, tanto mayor libertad de elegir experimentará y tanto más coincidirá su conducta con sus intenciones.

La creatividad como elemento de la vida plena

Por cierto, la persona que se embarca en el proceso direccional que he denominado "vida plena" es una persona creativa. Su apertura sensible al mundo y su confianza en su propia capacidad de entablar relaciones nuevas en su medio la convierten en el tipo de persona de quien surgen productos creativos y cuya manera de vivir es igualmente original. No está necesariamente "adaptada" a su cultura, y con toda seguridad no es un conformista. Pero en cualquier momento y en cualquier cultura, lleva una vida constructiva, en la medida en que una satisfacción adecuada de sus necesidades le permita armonizar con el medio. En algunas situaciones culturales, tal vez este individuo puede sentirse desgraciado en ciertos aspectos, pero, sin duda, seguirá avanzando hasta ser él mismo y comportarse de una manera que le permita satisfacer por completo sus necesidades más profundas.

Confiabilidad básica en la naturaleza humana

Es evidente que otra implicación del enfoque que he presentado es que la naturaleza del ser humano es constructiva y digna de confianza, cuando funciona libremente. Esta es para mí una conclusión ineludible, que surge de una experiencia de un cuarto de siglo con la psicoterapia. Cuando logramos liberar al individuo de sus actitudes defensivas y lo ayudamos a abrirse a la amplia gama de sus propias necesidades, así como también a las diversas necesidades ambientales y sociales, podemos confiar en que sus reacciones serán positivas, progresistas y constructivas. No es necesario preguntarse quién lo socializó, ya que una de sus necesidades más profundas es precisamente la de asociarse y comunicarse con los demás. A medida que se convierta en sí mismo, su socialización adquirirá visos más realistas. Tampoco es necesario preguntarse quién controlará sus impulsos agresivos; en cuanto se abra a todos ellos, su necesidad de sentirse apreciado por los demás y su tendencia a brindar afecto serán tan intensas como sus impulsos de agresión o de apoderarse de las cosas para sí. Será agresivo en las situaciones que así lo requieran, pero no empleará esta actitud como válvula de escape. A medida que progrese su apertura hacia la experiencia, su conducta total en ésta y otras esferas será más equilibrada y realista, más apropiada para la supervivencia y e progreso de un animal altamente social.

La mayor riqueza de la vida

La última implicación que deseo mencionar es que este proceso de vivir una vida plena abarca un espectro más amplio y supone mayor riqueza que la vida mezquina de la mayoría de nosotros. Ser parte de este proceso significa que uno se embarca en la experiencia de vivir más sensiblemente; ésta es una empresa que muchas veces asusta y otras satisface, pero que en definitiva implica mayor riqueza y variedad. Pienso que los clientes cuya terapia ha acusado movimientos significativos viven más íntimamente sus sentimientos de dolor, pero también disfrutan más de sus satisfacciones; sienten el odio con mayor claridad, pero también el amor; el miedo es una experiencia que conocen más profundamente, pero también lo es el coraje. La razón por la que pueden llevar una vida plena reside en la confianza que poseen en sí mismos como instrumentos idóneos para enfrentar la vida.

Espero haber aclarado el motivo por el cual considero que calificativos como feliz, resignado, bienaventurado o satisfecho no me parecen apropiados para la descripción general de este proceso que he denominado una vida plena, aun cuando la persona que se halla embarcada en él experimente cada uno de estos sentimientos en un momento dado. Los adjetivos que me parecen más adecuados son: enriquecedor, estimulante, gratificante, inquietante, significativo. Estoy convencido de que este proceso de la vida plena no es para cobardes, ya que convertirse en las propias potencialidades significa crecer, e implica el coraje de ser y sumergirse de lleno en el torrente de la vida. A pesar de esto, resulta profundamente estimulante ver que cuando el ser humano disfruta de libertad interior, elige como la vida más satisfactoria este proceso de llegar a ser.

Referencia
Carl Rogers (1961), El proceso de convertirse en persona, Ed. Paidós. 1985 Barcelona